| El
cartero llama dos veces
Diario
La Nación
Sr. Director
Dr. Bartolomé Mitre
De nuestra mayor consideración:
¿Quiénes
son las ppseudociencias?
Esta
carta nace en respuesta al artículo de Mario Bunge publicado
en el diario La Nación el 19 de febrero de 2001.
En
nombre de la Homeopatía Unicista, campo en el que desarrollamos
nuestra actividad profesional, deseamos responder a ocho puntos
que el artículo presenta como características de
las pseudociencias, entidad poco respetable en la que una vez
más el doctor Mario Bunge ha incluido a la Homeopatía.
1.
Las pseudociencias son dogmáticas: no cambian sus principios
cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. [...]
Hay principios que no cambian porque no fallan. Un ejemplo es
la Ley de Similitud, ya mencionado por Hipócrates y aplicado
por Hahnemann en su máxima expresión para la recuperación
de la salud. Si esta ley se respeta y se lleva a la práctica,
el paciente tiene la posibilidad de curar, lo que significa que
tiene la posibilidad de que sus síntomas patológicos
se resuelvan por completo. Este es el principio básico
y fundamental de la Homeopatía.
Existen otros principios, como la Ley de los Contrarios, utilizada
por la medicina tradicional cuando receta antijaquecosos, antipiréticos,
antihipertensivos. Cualquier paciente crónico sabe que
el efecto de estos medicamentos es simplemente paliativo y que
luego de unas horas o días deberá repetir la dosis
para que el síntoma molesto se silencie nuevamente.
2.
Rechazan la crítica, matayuyos normal en la actividad científica.
[...]
La Homeopatía examina permanentemente sus procedimientos,
sus soportes y su teoría. Año a año se repiten
nuevos experimentos y se publican artículos sobre investigaciones
teóricas y experimentales. Su teoría suma continuamente
nuevos conocimientos de la física, la química y
la biología para entender mejor al ser vivo y poder actuar
desde él hacia la salud con mejores resultados.
Con sólo una pizca de autocrítica, la medicina tradicional
se daría cuenta de que el camino que sigue es sólo
parcialmente correcto y que la población merece algo mejor
que paliativos.
3.
No encuentra ni utiliza leyes generales. [...]
La ley de la similitud anteriormente mencionada es general, ya
que parte de una hipótesis general a la que suma luego
el experimento que la convierte en Ley.
4.
Sus principios son incompatibles con algunos de los principios
más seguros de la ciencia. [...]
No hay ningún principio homeopático que se oponga
a los conocimientos científicos. Hoy, los avances en el
conocimiento de los sistemas vivos (von Bertalanffy), las estructuras
disipativas (Illya Prigogine), el orden plegado y desplegado (David
Bohm) son incorporados a la doctrina homeopática con beneplácito
como soporte y ampliación de la que siempre fue su doctrina.
5.
No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. [...]
La medicina homeopática interactúa con la biofísica,
la bioquímica, la biología e indirectamente con
las matemáticas, además de hacerlo con la medicina
tradicional de la cual se ha nutrido siempre. En nuestro país,
es imprescindible ser médico para luego ser homeópata.
6.
Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. [...]
Estudiar la doctrina homeopática y llevarla a la práctica
lleva un tiempo mínimo de tres años de capacitación
profesional, a partir de la graduación como médico.
Su aprendizaje no se completa nunca.
7.
Sólo le interesa lo que puede tener uso práctico.
[...]
Si fuera así, ¿para qué insistir en incorporar
conocimientos teóricos y realizar nuevos experimentos que
permitan mejorar la calidad de la práctica?
8.
Se mantiene al margen de la comunidad científica. [...]
La Homeopatía nunca estuvo al margen. Desde sus inicios
hasta hoy siempre está en boca de la comunidad científica
que trata de explicar sus principios. Y también está
presente en cada título de cada médico homeópata.
Conclusiones:
Uno de los puntos que ha producido más escozor en la comunidad
científica y que se menciona como pretexto para incluir
a la Homeopatía entre las pseudociencias, es la forma en
que elabora sus medicamentos y los indica. Es bien sabido que
en el medicamento homeopático la dilución de las
sustancias originales es tan alta que ya no hay sustancia demostrable.
En pocas palabras, químicamente no hay diferencia entre
agua alcoholizada y medicamento homeopático. Entonces ¿cómo
cura?. ¿Es efecto placebo puro su acción?. ¿Quién
puede afirmar que un paciente puede ser científicamente
tratado con gotitas de agua y alcohol?.
Frente a este interrogante sólo quedan dos caminos: el
no científico, que ante la evidencia de curación
la niega y cierra el caso, o el científico que trata de
buscar la verdad con la mente abierta y libre de prejuicios.
Gracias a la incorporación de conocimientos proveniente
de otras ciencias hoy la medicina homeopática puede explicarse
mejor.
Esto es lo que ocurre con el medicamento homeopático.
Físicamente se ha demostrado que durante su preparación
se crean nuevas coherencias, es decir, una distribución
espacial entre las mismas moléculas de agua y alcohol que
es distinta para cada medicamento.
Como una "huella" que lleva información, este
mensaje es "entendido" por el ser vivo, que al recibirlo
responde saliendo de una situación desordenada (enfermedad)
hacia otra más ordenada (salud). Este campo donde la materia
y la energía ya no pueden explicarnos cómo suceden
las cosas, es el campo de la información y es el que intenta
explicar científicamente cómo trabaja la Homeopatía.
En el universo no hay sólo acción y efecto (acción
y resultado). Siempre hay algo previo que sostiene y conduce estos
fenómenos y es en ese plano donde actúa la Homeopatía,
desde la información hacia la materia-energía, quienes
expresarán ya en el campo de lo visible, los cambios que
vive el paciente en su camino hacia el estado de salud.
La Homeopatía no es una seudociencia, sino una forma de
medicina, una "ciencia y arte de curar". No es una panacea,
sino una ciencia basada en principios vinculados a la totalidad
del universo, la naturaleza y los seres vivos, que provienen de
otras ciencias como la biofísica, la biología y
la bioquímica.
Es una lástima que sigan existiendo divisiones entre medicinas
y médicos. Nadie tiene la verdad, nadie es perfecto y juntos
podríamos actuar en forma mucho más completa en
pro de la salud de nuestros pacientes. Así fue concebida
la ciencia, como una herramienta que busca incansablemente la
verdad sin encontrarla jamás, pero a la que se acerca día
a día. Es hora de usarla para unir y ya no para separar.
Afirma
el propio Mario Bunge: "El conocimiento científico
es a veces desagradable, a menudo contradice a los clásicos
(sobre todo si es nuevo), en ocasiones tortura al sentido común
y humilla a la intuición: por último puede ser conveniente
para algunos y no para otros. En cambio, aquello que caracteriza
al conocimiento científico es su verificabilidad: siempre
es susceptible de ser verificado (confirmado o disconfirmado)."
(La Ciencia: su método y su filosofía, Pág.
54)
Esto
es lo que hace la Homeopatía día a día: verificar
su doctrina y mejorar en consecuencia la calidad de los resultados
que se obtienen pagando el precio de desagradar y contradecir
a los clásicos, torturando el "sentido común".
En algo estamos de acuerdo "no es oro todo lo que reluce"...
ni tampoco es barro todo lo que no brilla. Ningún buscador
de oro ha dejado de ensuciarse las manos para llegar a él.
Así es la ciencia... o por lo menos así debería
ser.
Saludan al Sr. Director con todo respeto
Federación de Asociaciones
Médicas Homeopáticas Argentinas
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